Siempre creí que me gustaban más los perros que los gatos, ahora no lo tengo tan claro.
Sato es uno de los gatos de mi prima, cuando era demasiado pequeño para quedarse solo, pasaba los fines de semana en mi casa porque ella trabajaba. No tardó nada en ganarnos a todos y hacerse el dueño de la casa. Las fotos son de su segundo fin de semana. ¡Ya pesaba medio kiluco!


























